La cena con vista a la ciudad
Amor: hoy quiero que sepas, antes que nada, lo agradecido que estoy de que existas y de que hayas decidido compartir tu vida con la mía. No hace falta un motivo grande para celebrarte, pero hoy el calendario nos da la excusa perfecta.
Me acuerdo de esa noche: la ciudad encendida detrás de la ventana, la pizza humeante, esos dos vasos brillando bajo la luz cálida, y nuestras manos formando un corazón sin siquiera pensarlo. Así es contigo: todo se vuelve bonito sin esfuerzo.
Que este nuevo año te traiga tantas risas como las que compartimos esa noche, tantas luces como las de esa ciudad, y tanta calma como la que siento cuando estoy a tu lado. Gracias por elegirme, una y otra vez.